Ciudad soñada

Lo más difícil fue escapar. Correr por la Ciudad soñada de Klee me dejó sin piernas. El espacio se espesó hasta que sufrí el peso de la pesadilla. Me costaba avanzar, corría y sentía que mis piernas, mis brazos, mi torso, sometidos a otra voluntad, invisible, que me absorbía desde atrás, retrocedían. Trataba de alcanzar… Continúa leyendo Ciudad soñada

Más lluvia.

Detrás de la ventana de mi cuarto llueve. Adentro el Gato Barbieri entibió la habitación. Termino un vaso y me sirvo otro. Un par de minutos atrás mi cuerpo y el paraguas se multiplicaban contra la vereda y las paredes de las casas. Se repetían muchas veces sobre sí mismos. Algunos “yo” eran más difusos,… Continúa leyendo Más lluvia.