Calma

Vuelvo a este texto. Aún no lo descifro. Ciertos pensamientos me piden estar aquí. Volver a este texto es volver a Loma Bola, a la calma azul, al paréntesis. Agus iba durmiendo más de dos horas de siesta, fui hasta la habitación y lo desperté. El departamento estaba en silencio. El cielo nublado lo dejaba en penumbras. Mientras él se refregaba los ojos, lo senté sobre mis piernas y le di la primera galletita. La comió despacio, sin hablar, mirándola, girándola, descubriéndola bajo la luz débil del invierno. Él también entendía el silencio. Amó esas miguitas que fueron desapareciendo de entre sus dedos. Su vida -la nuestra- fue ese momento pleno. Lu me llamó al celular. Estaba volviendo de trabajar y nos encontraríamos en la parada para ver a mis papás en el hospital.

image

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s