En viaje

La noche en el micro fue entrecortada. Desperté muchas veces: primero mientras Agus dormía sobre Lu, después cuando dormía sobre mí. Siempre bajo el mismo vidrio oscuro, como si no hubiera campo ni cielo ni nada detrás de esa pared negra. El reloj del micro daba las ocho de la mañana, imposible con esa oscuridad afuera. Sueños a partir de entonces: llegábamos tarde a la terminal, ya nos estaban esperando mientras tomaban un café o no tenían forma de comunicarse con nosotros y quedábamos varados. Ese tipo de sueños se me hace frecuente en situaciones similares, cuando voy de un lado a otro, durmiendo, con un horario de partida y, sobre todo, otro de llegada.

De la terminal me quedo con los pájaros: se desparramaban por todo el cielo como estrellas negras. Salimos a verlos con Agus varias veces. También me quedo con el sol: apareció detrás de los cerros y entró por una de las puertas, como una alfombra de luz que se desplegaba lenta, mientras esperábamos que llegaran a buscarnos.

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