Propuesta de observación 24: El fin del día

Vino un lamento como una copla
(Cuánto será mi dolor…),
desde lejos,
barrió las calles,
desabrió las flores,
atravesó muros,
impertérrito,
hasta mi cuarto.
El lamento pasó y dejó su desazón.
Quedó la noche achurada con la herida al aire de un lado,
quedó el día enceguecedor del otro;
nosotros, en nuestras habitaciones y en el medio.
Las cañerías resuenan como tambores,
suena la sirena de un tren lejano que nunca se escucha
(o tal vez el traqueteo de las ruedas sobre los rieles),
los pastos agotan sus últimos quejidos entrecortados.
La noche cierra sus manos y todo desaparece.
Si llegás a ese punto y todavía te queda una pizca de conciencia,
podrás escuchar cómo viene la copla o el lamento o la canción
y lo que diga prefigurará tus sueños.
Cuánto será mi dolor…

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