Recuerdos del futuro

Otros me ayudan a pensar; siempre. Cardenal, Fogwill, Borges, Saer, Blas de Otero, los niños… A pensar que los sueños son el pasado, la memoria, el recuerdo. A pensar, algún mediodía de viento y transparencias, en que si hay varios universos y realidades, los sueños sean tal vez lo único que sabemos de esas otras… Continúa leyendo Recuerdos del futuro

El pintor

El pintor miró el cielo gris hecho nubes sobre la ciudad de polvo, los atardeceres vencidos bajo el sol del verano, las noches imposibles y los asientos vacíos. Miró durante luces y sombras,  muertes y alumbramientos, como si fuera la vista el único de sus sentidos. Nadie sabe cuánto tiempo miró así. Intentó, mirando, saberse… Continúa leyendo El pintor

Trenes y colectivos

Me avisan que hay paro de colectivos y cuando me pongo a pensar cómo volver a mi casa me asaltan, violentos, mis sueños de trenes y colectivos. Llegan todos juntos, como cuando uno espera tanto en la parada que después los colectivos llegan de a tres, de a cuatro, uno pegadito a otro, confundiéndose los… Continúa leyendo Trenes y colectivos

Sueños cotidianos

Tengo, cada tanto, sueños cotidianos. No, comunes; cotidianos. Son sueños donde una sensación que por la vida cotidiana pasa fugaz y hasta imperceptible, se expande como si fuera una gota que crece sola sobre la mesa hasta inundar la casa. Me senté en un sillón y me puse a esperar que alguien tuviera ganas de… Continúa leyendo Sueños cotidianos

De antes

Ya pasada la madrugada, sin haber parado un segundo de hacer cosas que ya no recuerdo, o que a esa altura del sueño ya no recordaba, buscaba, casi desesperado, un lugar donde nadar. Llegaba a una pileta donde el profe de música del colegio daba una clase de natación rítmica: los alumnos debían interpretar una… Continúa leyendo De antes

Un tiempo en París

Estaba parando, con unos amigos, en un lugar que desconozco. Sé que era un pueblo costero, aunque en el sueño nunca vi agua, ni playa, pero sí sentí todas las cosas del lugar inmersas en el aire limpio y fresco del mar. Despertaba en la habitación de un complejo de cabañitas. Estaba solo. Todos se… Continúa leyendo Un tiempo en París

Desde el asiento de atrás

-¿Me dormí? -Sí, al principio. Atardecía, o terminaba de atardecer. Acostado en el asiento de atrás, sólo veía las copas de los árboles que asomaban detrás del parabrisas. Pasaban rápidas y estallaban, cada tanto, por los reflejos de un sol que se ponía cada vez más intenso mientras más avanzábamos hacia la parte oscura del… Continúa leyendo Desde el asiento de atrás