Fragmentos

A veces recuerdo partes de muchos sueños sin poder escapar de esa necesidad que tenemos de buscarle sentido a casi todo, tratando de encastrar todos los pedazos para volver a formar un objeto que no sabemos cómo es. Tampoco sé si los fragmentos que me quedan tienen un significado más denso que las otras partes del sueño o si quedan por pura casualidad, como si la marea de mi inconsciente, al subir y  sumir en la oscuridad las formas del fondo, dejara, descuidada, algunas algas flotando. Así miro estos pedazos de sueños, como algo que emerge desde una profundidad y una vida desconocidas, blandos, inertes y arrastrados por un oleaje taciturno que los deposita, para que se sequen al sol hasta ser indistinguibles, en la costa donde me paro a mirarlos todas las mañanas, frente a un mar oscuro que no es menos misterioso que el cielo y las estrellas, ese todo incomprensible de donde los sueños vienen y de donde venimos todos.

Lleno un comprobante de algo que compré en un supermercado y no me acuerdo en qué año estamos, no sé si es 2015 o 2016, la cajera se ríe porque parece que no es ninguno de los dos. Salgo del club y afuera me encuentro con dos compañeros de pileta, caminamos una cuadra sin salir de la manzana y llegamos a una fiesta. Se festeja al mismo tiempo el cumpleaños de un amigo y de Susana Giménez. Los invitados de la Su están vestidos con ropa de gala, los de mi amigo más o menos, yo como un pordiosero. Me incomoda la situación y me siento aliviado cuando la fiesta termina, me escapo subiendo al primer colectivo que pasa y me bajo en una estación de servicio en la ruta, desesperado y atemorizado de haber dejado libres mis impulsos. Suena el celular y es Ema, preguntándome dónde queda la casa de una amiga. Camino un poco más y lo veo a Ema, hablando desde adentro del auto, esperando en la misma estación de servicio que me había bajado. Está esperando gente para ir a un cumpleaños. Mientras los demás van llegando al auto y se acomodan hablo con Ema sobre cualquier cosa y los dos sabemos, sin decirlo, que no estoy invitado a ese cumpleaños del que ni siquiera estaba enterado y que no me corresponde entrar a ese auto donde se expande una vida que no tengo.

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