La luz detrás de los párpados

Tal vez un día ya no comprenda estos signos que dejo con tinta sobre el papel. Tal vez abra mis cuadernos y sean un dibujo más, otro meandro frágil, precario, otra cosa que mi mirada no podrá sostener. Como los árboles de esta tarde, titilantes, a punto de romperse, de estallar con todo el cielo, como cristales. La vida despierta puede llegar a ser tan frágil que me hace cerrar los ojos. Cierro los ojos y me laten, se iluminan o ensombrecen con la luz detrás de los párpados. En un resplandor naranja, amarillo, violeta, o cerúleo, detrás, afuera, todo se desmaterializa y solo quedan restos de un sueño donde un tipo caminaba desnudo y el desnudo era yo. Es tan lindo verlos contentos, decía mientras se agarraba el pecho una vieja que no conozco y me hacía acordar a la Peta Ponce. Un cartel gigante en la calle: todo lo que quieras y después…qué. Salió el sol en mis ojos, afuera siguió la noche.

6- La máscara- 1945. Óleo sobre tela

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