Flores

-¿Tenés caléndulas?

-Pero mirá que Georgia O´Keeffe nunca pintó caléndulas.

-No importa, yo quiero caléndulas.

-No tengo.

-¿Y de las que pintó Georgia O´Keeffe?

-Tampoco.

Me quedé parado delante del zapatero sin saber qué decir. Había entrado en la zapatería a comprar flores para plantar en mi patio. Al zapatero tal vez no le importaba mucho eso, al menos esa fue la sensación que me dio, se quedó mirándome como yo lo miraba a él.

-¿Y esa que tenés en la mano? –El zapatero envolvía con las palmas una macetita con un arbustito de un verde intenso.

-La plantás y esperás que crezca, se convierte en un arbusto gigante de colores maravillosos.

-Me gustaría algo más parecido a un árbol.

El zapatero se levantó, buscó entre sus cajas de flores otra macetita roja, se quedó un momento vacilando frente a la ventana, iluminado por la luz que pasaba, débil, a través del vidrio viejo, pintado y opaco, como el astrónomo de Vermeer tocando una flor.  Después se volvió otra vez hacia mí, moviéndose apenas en la pequeña penumbra de la zapatería, y me mostró la flor.

-Ésta crece hasta dar unas finísimas hojas de papel crepé.

Picture 017 Jan Vermeer - The Astronomer

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