Ciudad soñada

Lo más difícil fue escapar.

Correr por la Ciudad soñada de Klee me dejó sin piernas.

El espacio se espesó hasta que sufrí el peso de la pesadilla. Me costaba avanzar, corría y sentía que mis piernas, mis brazos, mi torso, sometidos a otra voluntad, invisible, que me absorbía desde atrás, retrocedían. Trataba de alcanzar un colectivo que iba por lo menos una o dos cuadras más adelante. Confiaba en que la cantidad de gente que había en la calle lo demoraría en las paradas. Alguien había puesto en mi mano una carpeta de dibujo y me pesaba como un ancla. Se trababa entre las piernas de las personas, bicicletas, puestos callejeros, semáforos, postes de luz, rejas, me entorpecía hasta que me caía al suelo. Al levantarme veía mi cuerpo cada vez más cubierto por una pasta grumosa, como si el suelo mutara y me invadiera de a poco para adherirme a él.

Escapaba de los juegos. Me habían llevado con un grupo numeroso de personas a un edificio en construcción abandonado. Los constructores, al ver que los ladrillos que levantaban un día se caían al otro, que los ejes se desfasaban más allá de todo cálculo y que cada semana se iban desdibujado los contornos rectos, pareciéndose más a un hormiguero de termitas que a un edificio, habían decidido abandonarlo así como así, deformado y muriendo, en el medio de la ciudad. Una vez adentro, nos separaron en equipos y nos hicieron jugar a perseguirnos, a cazarnos. Saltábamos por los huecos de las paredes que todavía no estaban hechas, trepábamos de piso en piso, nos perdíamos, incansables, en ese juego que empezaba a parecer un todos contra todos, sin reglas, deteriorándose como el edificio, roto, condenado a la deformidad por un arquitecto inepto o perverso.

Desde lo alto la construcción me recordó a las ruinas de Quilmes, en Amaicha, y sentí un deseo irrefrenable de dibujarla. Dejé de jugar, empecé a buscar un lápiz, una hoja. Entonces, todas esas personas que se movían alborotadas, bajo una regla que, pienso ahora, existía y yo desconocía, parecieron ponerse todas de acuerdo y empezaron a perseguirme. Vi pasar un colectivo abajo y corrí para alcanzarlo.

Klee,  Ciudad soñada.

Klee - Dream City

Un comentario sobre “Ciudad soñada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s