El mapa

Como mi compañero dormía, era yo el que iba despierto, sentado adelante, dándole charla al camionero, mientras cruzábamos un valle regado con lagos, en una hora incierta de la noche, mirando solo el fragmento de realidad que las ventanas enmarcaban, infinito y frágil, herido de reflejos y manchas de cielo salpicadas entre los cerros.

No recuerdo hacia dónde viajábamos, el sueño se abre a mi recuerdo como si hubiese despertado en pleno viaje, en medio de un lugar desconocido, para luego volver a dormirme y despertar en mi casa.

En la cabina del camión, mientras el conductor me decía que tenía por ahí atrás unas zapatillas que ya no usaba y me vendrían bien para mi viaje, atisbaba el mapa doblado el la guantera. Me recordé en una estación de servicio, antes, más al centro de la noche, mostrándole un mapa al camionero y tratando de ganarme su confianza de a poco, para ver si él podía llevarme más allá. Él puso el dedo índice de su mano derecha en el centro del mapa y comenzó a subir despacio, el dedo cruzó el borde arrugado del papel y siguió su recorrido en el aire. Se detuvo a 20 centímetros del papel, como si en un punto exacto del aire, sobre otro mapa intangible y desconocido, y acaso más real, estuviera su destino y también el mío.

Faux Miroir, Le

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