Sueño // Nunca me faltes

Era San Miguel. Al principio, no. El colectivo salió de un lugar céntrico que en San Miguel no existe, parecido a las calles con negocios de telas de Once; ahí estaba la terminal intermedia donde los coches cargan combustible. El colectivo salió y enseguida dobló hacia la izquierda entrando en Perón, en dirección a Muñiz, a la altura de la plazoleta, en una mañana que debe de haber sido nublada porque  el sol no se refractaba sobre las ventanillas del lado izquierdo, siguió derecho por la avenida pasando por el hospital hasta Roca, allí dobló a la derecha solo por una cuadra, en Sarmiento dobló otra vez retomando la dirección que traía en la avenida y no se sacudió cuando rodó sobre el empedrado, tampoco se detuvo en la última parada antes de bordear la plaza, siguió su camino hasta Rodríguez Peña, cuando esperó la luz verde hasta poder doblar y encarar para Ruta 8; las calles todavía tenían una buena parte cubierta por la sombra espesa de los edificios y parecían desiertas.

Las casas, los comercios, los semáforos, la gente sola en la calle mirando su celular, todo estaba allí como siempre, puesto como una escenografía provisoria, como si todo pudiera ser cambiado por otro escenario de un momento a otro. Yo estaba adentro del colectivo. Viví todo a través de un cristal de emociones y después, solo después, vino el paisaje de las calles que recorrí. Uno siempre anda así, pero en el sueño las emociones parecen estar menos tocadas por los avatares que, en la vida despierta, las visten. La manera de interactuar con el espacio en los sueños, de recorrerlo y conocerlo, es solo emocional; el cuerpo queda subordinado a las sensaciones, impresiones, sentimientos, esperanzas, miedos, deseos. En este caso, la impresión de que algunos chicos no se acordaban de mí y eso tal vez, pensaba, era por mi aspecto; el sentimiento cálido que me provocaba su compañía casual; la esperanza de que la vida se tiña de esa temperatura; el miedo de saber que aquello era solo un sueño y el deseo de que no lo fuera.

Había salido temprano a caminar por el barrio, no sé por qué sentía tantas ganas de estar en la calle con el primer sol del día, cuando todavía está fresco y las sombras son largas y nuevas. Caminé hasta una terminal intermedia de colectivos (terminal intermedia me suena a oxímoron), me senté en unos colchones a esperar el próximo en salir, tres o cuatro tipos que también esperaban me hicieron lugar. Cuando el colectivo llegó y se armó la fila para subir reconocí entre las personas a muchos chicos con los que compartí –o comparto- el aula y el trabajo. Nos sentamos casi todos atrás, el chofer escuchaba cumbia a todo volumen, los asientos eran incomodísimos, tan inclinados que había que hacer fuerza con todo el cuerpo para no caerse, recuerdo estar mirando hacia abajo para afirmarme bien y verme vestido con un short amarillo y una remera negra y grande, tenía la barba muy crecida y enmarañada. Gisse, una chica que ya terminó la escuela hace rato, quedó en el asiento de al lado y le dije que en cada cumbia que tuvo éxito hay estrofas que nadie conoce, porque siempre se canta solo la misma parte. Nos reímos y las carcajadas hicieron que los demás levantaran sus miradas y empezaran a reconocerse. De a poco se armó una charla entre todos, mientras avanzábamos por Perón al son de nunca me faltes, nunca me engañes. En un momento subió una amiga de mi mamá  y me saludó a los gritos en medio del pasillo, cuando fui adelante para verla me encontré con otra profesora que también me conoce hace mucho y estaba de salida educativa con un curso entero. Bajé apenas el colectivo dobló por Rodríguez Peña, cuando caminé hasta la puerta de atrás seguí reconociendo chicos y hasta vi algunos que viajaban del lado de afuera, atrás del colectivo, no sé cómo. No quería bajarme; hacerlo me dejó parado en la vereda con un sentimiento de contradicción o de encrucijada que no puedo precisar, parece haberse perdido con el resto del sueño.

Frida Kahlo - Autobus

Un comentario sobre “Sueño // Nunca me faltes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s