Más lluvia.

Detrás de la ventana de mi cuarto llueve. Adentro el Gato Barbieri entibió la habitación. Termino un vaso y me sirvo otro. Un par de minutos atrás mi cuerpo y el paraguas se multiplicaban contra la vereda y las paredes de las casas. Se repetían muchas veces sobre sí mismos. Algunos “yo” eran más difusos, otros más armados y oscuros. Pisaba, al caminar, una pasta de vereda: hojas secas, charcos, tierra y luz.

Me detuve más de una vez. La noche, tímida bajo las luces, parpadeaba entre árboles y un cielo claro. Jugaba a que era noche.

Otro vaso, este se irá más despacio.

Si un lingüista me hubiera elegido hoy como sujeto hablante ideal, se hubiera llevado un chasco:  no dije una palabra desde la mañana… no hizo falta, afuera estuvo todo dicho.

A los que estudian la relación entre la lengua y el sistema social les digo: cuando la poesía, inmiscuida en el paisaje, se revela ante nuestros ojos, dejamos de ser -como se dice- hablantes o actantes, y nos convertimos en observantes.

Quedamos quietos, esperando el momento en que eso que acontece frente a nuestros ojos nos dé alguna respuesta y no nos queremos perder ni un segundo, atendemos con los ojazos clavados en todos lados al mismo tiempo. Hay tipos, como Kandinsky, que estuvieron así toda su vida.

 La realidad transfigurada destruye todo tipo de intervención, espontánea o premeditada. Sin embargo, ahora uso palabras y las necesito para tratar de  decir lo inefable, o lo que no necesita ser dicho, o ya se dijo con otro lenguaje.

Lo que sucedió fue muy simple: presencié el atardecer lluvioso desde el interior de un auto en movimiento.

Los vidrios estaban mojados sobre mojados, colmados de esas gotas que resbalan, deshaciéndose, sobre la superficie acuosa del cristal.

Afuera un espectáculo: noche, luces y reflejos.

Nada más. Esa simpleza de ingredientes, tras el filtro del parabrisas mojado, desarmó el camino. Los faroles de los autos –rojos, blancos, púrpuras y amarillos- se abrían, se desfiguraban, se desdoblaban como una pincelada expresionista y violentada en el espacio donde debería haber estado la calle.

No me animaba –aunque ahora tampoco- a decir dónde estaba. Los postes de luz, altos, evadían toda perspectiva. Se desordenaban en un salpicado dinámico y naranja. El auto no avanzaba. Se sacudía, hacía ruido, el conductor pisaba los pedales, pero no avanzaba; se enfrentaba de lleno a un plano sin profundidad que mutaba, pero no avanzaba, No avanzaba  hacia un acá y ni un allá, era el ojo perdido delante de un Pollock.

Mancha luminosa, raspón claro, rayón oscuro, reflejo cristalino, amarillo lavado, rojo desgranado, oscuridad trasminada, estallido naranja, blanco enceguecido, multiplicación de  luces, barrido negro, bermellón fugaz de izquierda a derecha, y así…

Me subí al auto -después de cruzar la calle dando unos saltitos – en una esquina gris, frente a unos edificios gigantes donde alguna vez viví. Apenas me senté comenzó la desrealización.

Después me bajé en otro lugar. No viajé. Permanecí quieto y la ciudad se reordenó a mi alrededor.

Eso es lo que vi: los engranajes del accionar incesante del devenir urbano. como si la ciudad hubiera viajado por mí y me hubiera llevado desde unos edificios hasta un campo perdido.

 Volviendo a casa no tuve la misma suerte: tomé un colectivo. Y sí, pisé eso que llaman baldosas, crucé eso que llaman avenida, miré eso que llaman árboles, leí bajo eso que llaman luces, me cubrí de la lluvia bajo lo que llaman techo, me dejé ser en eso que llaman realidad. Pero no me la creí. Era sólo una forma, una apariencia, un momento.

 Ahora, en mi cuarto todo está quieto y tranquilo, la fluidez está atrapada en la trompeta del Gato Barbieri. Ya estoy cansado y me cuesta ver, debe ser por eso volví a percibir  las cosas como dicen que son. Un vaso más. Casi olvido el frío, el cansancio, las zapatillas empapadas, la pierna congelada contra la pared del colectivo, la mañana oscura y muda. Casi me olvido.

Es raro, al escribirlo las cosas parecen ordenarse, alinearse. Da igual, ya vendrá el sueño a confundir todo otra vez.

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