Este viento que sopla.

Este viento que sopla envuelve la casa, la aclara, la toma en sus manos y transforma el afuera -lo que está más allá del patio y las ventanas- en un susurro pálido, apenas cálido, y vacío, como la desolación. Yo, un poco casa, también, es cierto, viajo con mi costado transparente a esas playas desiertas que ahora, así lo susurra el viento, me rodean. El aire dice: "te estás deshojando. El equinoccio existencial, ya ves, empezó. Cuando el otoño termine quedará tu esqueleto pelado, manojo de ramas frágiles. Las hojas que se van llevan tus prejuicios, tu ceguera. Te espera un invierno desgarrador. Más en la primavera reverdecerás con las manos en la orilla de un río nuevo, con tu alma, límpida,  en el otro y en el sol."

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